El Tribunal Superior Electoral detalla cómo funcionará la identificación digital el día de la votación y qué ocurre si la huella no es reconocida en la urna.
Brasil se prepara para uno de los procesos electorales más vigilados de su historia reciente. El próximo 4 de octubre, el país elegirá presidente, gobernadores, senadores y diputados, y en esta ocasión la Justicia Electoral reforzó un mecanismo que ya lleva casi dos décadas de uso: la biometría. El Tribunal Superior Electoral (TSE) publicó un manual específico para aclarar dudas frecuentes entre los votantes, sobre todo aquellos que nunca pasaron por el proceso de registro de huellas digitales o que temen que el sistema falle el día de la votación.
Qué establece la nueva normativa
La Resolución TSE número 23.759 de 2026 determina que la identificación biométrica se utilizará en todas las secciones electorales del país, sin excepción. Esto significa que, después de mostrar el documento oficial con foto, cada elector deberá colocar el dedo en el lector de la urna electrónica para confirmar su identidad antes de que se habilite el voto. La medida busca reforzar la seguridad del proceso y dificultar cualquier intento de fraude relacionado con la suplantación de identidad en la mesa receptora.
El mecanismo no es una novedad absoluta. Nació en 2008, cuando se aplicó por primera vez en tres municipios pequeños: São João Batista, en Santa Catarina; Fátima do Sul, en Mato Grosso do Sul, y Colorado do Oeste, en Rondônia. En 2010 el sistema se amplió a otras 57 ciudades, y desde entonces creció de forma constante hasta cubrir la totalidad de las secciones del país a partir de 2022, con una única interrupción en 2020 debido a la pandemia de covid-19.
Un dato que preocupa a buena parte del electorado hispanohablante residente en Brasil es que ya no es posible registrar la biometría para estas elecciones, porque el plazo se cerró en mayo. El TSE recomienda a quienes aún no completaron el trámite que se acerquen a la Justicia Electoral después del pleito para regularizar su situación, ya que eso no impide votar este año, pero sí facilitará el proceso en comicios futuros.
Qué pasa si la huella digital no es reconocida
Uno de los temores más comunes entre los votantes es quedar impedidos de sufragar por un simple error del lector biométrico. La propia resolución del TSE prevé un procedimiento alternativo: si la huella no es reconocida, la mesa receptora solicitará al elector el año de nacimiento. Si ese dato coincide con la información registrada en el padrón electoral, la votación queda autorizada sin mayores complicaciones.
Este procedimiento de respaldo existe precisamente para que ningún ciudadano pierda su derecho al voto por una falla técnica o por el desgaste natural de las huellas dactilares, algo común en personas mayores o en trabajadores manuales. Según los propios organismos electorales, la tecnología funciona como una capa adicional de seguridad, no como un filtro excluyente, y el objetivo final sigue siendo garantizar que la mayor cantidad posible de electores pueda ejercer su derecho sin trabas.
Además del cruce con el año de nacimiento, el sistema permite que el TSE identifique registros duplicados dentro del padrón, un problema que en el pasado generaba dudas sobre la integridad del censo electoral. Con datos de fotografía, huellas de los diez dedos y firma, la base biométrica funciona también como una herramienta de depuración del propio registro nacional.
Un proceso a gran escala en todo el país
La dimensión del operativo da una idea de la logística que exige cada elección brasileña. Solo en el estado de Bahía, por ejemplo, hay más de 11 millones de electores aptos para votar, distribuidos en 417 municipios, 199 zonas electorales y cerca de 37.931 secciones de votación repartidas en más de 9.300 locales. Multiplicada esa estructura por los 26 estados y el Distrito Federal, la magnitud del desafío tecnológico y administrativo resulta evidente.
Si ningún candidato obtiene la mayoría absoluta en la primera vuelta, la segunda ronda está prevista para el 25 de octubre, el último domingo del mes. En ambas fechas, el mismo protocolo biométrico se aplicará en todas las urnas del país, lo que convierte a Brasil en uno de los sistemas electorales con mayor cobertura de identificación digital en América Latina.
Para la comunidad hispanohablante que vive en Brasil y participa del proceso electoral como ciudadana naturalizada o como residente informada sobre la política del país, entender estos detalles operativos resulta clave para evitar sorpresas el día de la votación. Llevar el documento de identidad actualizado y, de ser posible, verificar con antelación en el sitio del TSE si ya se cuenta con registro biométrico, son pasos simples que pueden ahorrar tiempo en la fila de votación.
La biometría, en definitiva, se consolidó como parte del paisaje electoral brasileño. Lo que comenzó como un experimento en tres municipios hace casi veinte años hoy es la norma en todo el territorio nacional, y las elecciones de 2026 serán la prueba más amplia de este modelo hasta la fecha, en medio de una disputa presidencial que promete estar entre las más observadas de la última década.
Fuentes consultadas:
- Tribunal Superior Eleitoral (TSE): https://www.tse.jus.br/comunicacao/noticias/2026/Julho/manual-do-eleitor-entenda-como-vai-funcionar-a-biometria-nas-eleicoes-2026
- Poder360: https://www.poder360.com.br/poder-eleicoes-2026/saiba-como-vai-funcionar-a-biometria-nas-eleicoes-de-2026/
- Agência Brasil: https://agenciabrasil.ebc.com.br/

